Plan de pensiones para autónomos: cómo asegurar tu jubilación

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Ser tu propio jefe es sinónimo de libertad, pero también de responsabilidad. Trabajar por cuenta propia conlleva asumir uno mismo la preparación de la jubilación.

La pensión pública procede directamente de lo que haya cotizado la persona autónoma a lo largo de su vida laboral. En efecto, en la gran mayoría de los casos la cotización es menor que en los trabajadores por cuenta ajena.

Por consiguiente, son muchos los autónomos que deciden recurrir a un plan de pensiones privado para complementar su pensión pública. A continuación, te contamos cómo asegurar tu jubilación con un plan de pensiones para autónomos.

¿Cuánto cobra un autónomo de jubilación?

Ante la pregunta de cuánto cobra un autónomo de jubilación, cabe señalar que la pensión media de jubilación de una persona autónoma en España es de 1.060 euros al mes, muy por debajo de la cuantía percibida por los trabajadores procedentes del régimen general.

Así, la pensión media de un autónomo es unos 415 euros más baja que la del conjunto de pensionistas o, lo que es lo mismo, un 30% menos. Y es que mientras un jubilado autónomo cobra alrededor de 1.061 euros, un extrabajador por cuenta ajena alcanza los 1.732 euros mensuales de media.

Asimismo, es importante señalar que existen límites en las pensiones públicas. El máximo equivale a 47.034,40 euros al año; es decir, unos 3.000 euros y en 14 pagas. Por su parte, las pensiones mínimas contributivas se sitúan en torno a los 13.000 euros anuales si no hay cónyuge a cargo o los 17.500 con cónyuge a cargo. En otras palabras: 14 pagas de 1.100 o 1.466 euros al mes.

Dicho esto, estas son las cifras medias. Lo que cobrará cada autónomo o autónoma dependerá de su propia cotización, así como de los años cotizados a la Seguridad Social.

Cómo se calcula la pensión de un autónomo

Pero, ¿cómo se calcula la pensión de jubilación de un autónomo? Igual que el de una persona que trabaja en una empresa; teniendo en cuenta estos 2 elementos clave:

  • Base reguladora. En primer lugar, la base reguladora se obtiene de las bases de cotización de los últimos años trabajados.
  • Porcentaje aplicable según los años cotizados. Por su parte, esta cifra crece con cada año adicional de cotización hasta alcanzar el 100% de la base reguladora al completar el número de años exigido por la ley.

La diferencia clave respecto a un asalariado es que el autónomo elige, dentro de unos márgenes, por qué base cotiza. Desde la reforma que obliga a cotizar según los rendimientos netos reales de la actividad, esa base debería ajustarse progresivamente a los ingresos de cada uno, pero durante años muchos autónomos cotizaron la base mínima para pagar menos cuota mensual, y esa decisión se traslada directamente a una pensión futura más baja.

Por qué la pensión pública del autónomo suele quedarse corta

La razón es evidente: cuanto menos se cotiza, menos se cobra. Y durante décadas, gran parte de los autónomos cotizó las bases mínimas. ¿Las razones? Desconocimiento, prudencia ante la variabilidad de sus ingresos o simplemente por reducir su gasto fijo mensual.

De este modo, el resultado es que al llegar la jubilación la base reguladora por la que se calcula la pensión es muy inferior que la de un trabajador que ha cotizado por su salario real durante toda su vida laboral.

Pero a esto se le suman otros factores:

  • Ausencia de aportación empresarial. En el régimen general, la empresa cotiza junto al trabajador; el autónomo asume él solo el coste de su cotización, lo que en la práctica limita cuánto está dispuesto a cotizar de más.
  • Carreras de cotización menos lineales. Como bien sabes, los autónomos presentan periodos de menor actividad o viceversa; así como altas y bajas. Además, en ocasiones compatibilizan con otros regímenes, lo que puede fragmentar su cotización.
  • Congelaciones normativas. ¿Sabías que, en algunos ejercicios, como el de 2026, las bases y las cuotas de cotización de los autónomos se han mantenido congeladas por falta de acuerdo entre Gobierno y organizaciones del sector? Esto se traduce por un retraso en la adaptación del sistema a los ingresos reales.

Por lo tanto, disponer de un plan de pensiones para autónomos se ha convertido en una necesidad para muchas personas de este colectivo. A continuación, ahondamos más en ello.

¿Qué es un plan de pensiones para autónomos y cómo funciona?

Un plan de pensiones para autónomos es un producto de ahorro a largo plazo, diseñado para complementar la pensión pública.

De esta forma, los planes de pensión funcionan parecido a los planes de pensión públicos, pero incorporando ventajas específicas para los trabajadores por cuenta propia.

Un autónomo puede combinar 2 vías:

  • Plan de pensiones individual (PPI). Este tipo de plan de pensiones para autónomos consiste en que el trabajador por cuenta propia elige la entidad gestora, el perfil de riesgo de la inversión y va realizando aportaciones periódicas o puntuales según la disponibilidad.
  • Plan de pensiones de empleo simplificado para autónomos (PPES). Se trata de un producto creado específicamente para este colectivo, en el que el propio autónomo actúa como promotor de su plan y puede realizar aportaciones adicionales a las del plan individual, ampliando así su capacidad de ahorro y de deducción fiscal.

Y es que el dinero aportado se invierte según la política del plan y va generando (o, por el contrario, perdiendo) valor con el tiempo, sin que el trabajador pueda disponer de él libremente.

El capital acumulado solo puede rescatarse en caso de una contingencia reconocida: jubilación, incapacidad permanente, fallecimiento, dependencia severa, desempleo de larga duración o enfermedad grave.

No obstante, desde el año 2025 se ha añadido una vía adicional de liquidez: las aportaciones con más de 10 años de antigüedad pueden rescatarse sin necesidad de justificar ninguna contingencia.

Ventajas fiscales: ¿cuánto puede desgravar un autónomo?

Un plan de pensiones para autónomos es altamente recomendable. Además del propio ahorro, aporta ventajas fiscales: las aportaciones al plan reducen la base imponible del IRPF, por lo que se pagan menos impuestos en el ejercicio en que se realizan. Además, ese ahorro fiscal no desaparece: se aplaza en el tiempo, ya que tributará cuando se rescate el plan.

Importante: el ahorro fiscal real depende del tipo de IRPF del trabajador. Por ejemplo, una persona que cobra 1.500 euros y se encuentra en el tramo del 37%, recuperará aproximadamente 555 euros en su declaración.

Cabe destacar que hay límites vigentes. Son los siguientes:

  • Plan de pensiones individual. En primer lugar, la aportación máxima deducible es de 1.500 euros anuales, o el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas del ejercicio, aplicándose siempre la cantidad menor de las dos.
  • Plan de empleo simplificado para autónomos (PPES). En este escenario, el autónomo puede sumar hasta 4.250 euros adicionales a través de este tipo de plan, alcanzando un máximo conjunto de 5.750 euros anuales entre plan individual y PPES.
  • Aportaciones a favor del cónyuge. Si tu marido o mujer cuenta con ingresos inferiores a 8.000 euros anuales, se puede aportar a su plan hasta 1.000 euros adicionales con derecho a deducción.
  • Personas con discapacidad. En el caso de presentar una discapacidad física igual o superior al 65%, o psíquica igual o superior al 33%, estas personas autónomas disponen de un límite ampliado de hasta 24.250 euros anuales.

¿Cuánto conviene aportar según tu edad e ingresos?

No existe una cifra única válida para todos los autónomos: la aportación adecuada depende de la edad a la que se empieza a ahorrar, de la estabilidad y el nivel de los ingresos, y de la base por la que se cotiza a la Seguridad Social.

Pero, eso sí: cuanto antes se empieza, menos esfuerzo requiere cada año. Comenzar con el plan de pensiones para autónomos en la treintena o cuarentena te permitirá contar con más renta acumulada que si empiezas a los 50.

En cuanto a los ingresos, depende de cómo vayas con tu negocio. La flexibilidad que existe en este tipo de trabajadores está pensada precisamente para esto: en una época económicamente más inestable, decides aportar menos; mientras que en los años buenos aprovecharás al máximo.

Asimismo, tienes que tener claro el nivel de riesgo que quieres asumir. Cuanto más mayor eres, y más cerca está la edad de jubilación, suele tener sentido ir trasladando el ahorro hacia perfiles más conservadores para proteger lo acumulado.

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